¿Qué ha pasado con las familias de los doce jóvenes centroamericanos?


Por Karen Avendaño Martínez

Fe y Alegría Guatemala


Han pasado un poco más de dos meses y las jóvenes promesas se encuentran en Puebla, México, estudiando en CONALEP las carreras que eligieron. Entre ellas están: alimentos y bebidas, informática, mantenimiento automotriz y electromecánica industrial. Los ocho jóvenes y las cuatro señoritas se encuentran alegres y aprendiendo. Las familias de acogida los han recibido bien y la mayoría se siente como en casa. Pero ¿qué ha pasado con las familias de origen? ¿Cómo están las madres y padres de familia de los doce jóvenes centroamericanos?


Como buenas madres y padres, la partida para ellos ha sido difícil. Soltar a un joven de quince, dieciséis o dieciocho años no es fácil. Más cuando les ayudaban en casa, haciéndose cargo de cuidar a los hermanos pequeños, trabajando en el campo o el comercio. Pero también siendo soporte moral por ser el hijo mayor y confiar… solo por ser el hijo o hija que escucha, es compañía, comprensible y amoroso.


Para dar soporte a las familias en Guatemala, hemos creado una red y equipo de acompañamiento. Además de los tres que acompañamos este proceso, están los directores y coordinadores pedagógicos de cada centro educativo donde estudiaban los jóvenes. Ellos son el contacto directo y cercano para que las madres y padres de familia consulten, compartan sus inquietudes y se sientan cercanos. Sabemos que se comunican con frecuencia por medios virtuales con ellos pero necesitan un lazo que les haga sentirse seguros y saber que estamos pendientes de sus hijos. Tenemos también un grupo por WhatsApp que al inicio del proceso era usado con más frecuencia que ahora, pero la comunicación fluye y los saludos son constantes.


El pasado 24 de octubre organizamos un almuerzo para compartir con las cuatro familias y que cuenten cómo se sienten. También queremos que se sientan parte de una gran familia que vela por sus hijos. Hemos también visitado a algunas de las familias en sus contextos pues están muy agradecidos de la oportunidad.


Estos meses que han transcurrido han sido de aprendizaje pues no todo ha sido “color de rosa”. Velamos por la comunicación clara y transparente entre las familias y los involucrados en el proceso. Estamos con buen ánimo, pendientes y acompañando y como dice Ignacio de Loyola… “habiendo reconocido tanto bien recibido, profundamente agradecidos, en todo amar y servir”.



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