Inicio de año… momento para reflexionar sobre los siguientes pasos



Por Gabriela Sánchez Gutiérrez

y José Mario Suárez Martínez

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora


Iniciamos el 2019 enfrentando nuevos desafíos. Los jóvenes que participan en la iniciativa regional de cooperación educativa, comienzan el año lejos de sus familias de origen, y sin embargo, en permanente comunicación. Es momento de reflexionar sobre lo que este proyecto significa. Hemos constatado su perspectiva multi-actoral, es decir, la manera en la que vincula a múltiples actores de sociedad civil, academia, gobierno y cooperación internacional. Asimismo destacamos su carácter multi-nivel pues coordina los ámbitos local, estatal, regional e internacional. Sin duda se trata de un proyecto innovador que atiende una problemática estratégica, como es la difícil situación por la que atraviesa la región mesoamericana y la gran necesidad de tejer nuevos vínculos de solidaridad y confianza.


Hoy, a seis meses de iniciada la ejecución del proyecto, se han tenido avances muy significativos tanto en las jóvenes promesas, como en todos los actores involucrados. Por ello, hemos considerado pertinente llevar a cabo un monitoreo de las dinámicas y resultados logrados hasta la fecha con los siguientes objetivos:


a) Identificar los avances, las limitaciones y las oportunidades que se han presentado durante el periodo, a fin de contar con información pertinente y recomendaciones específicas que fortalezcan la implementación del proyecto.


b) Revisar los mecanismos de coordinación y de toma de decisiones del proyecto a fin de contar con elementos para su fortalecimiento institucional.


c) Conocer y valorar las diversas dinámicas que el proyecto ha generado a través de las múltiples relaciones y articulaciones entre los actores participantes e identificar y sacar mejor provecho de los procesos y resultados no esperados que el proyecto ha detonado.


d) Avanzar hacia la generación de un sistema de monitoreo y evaluación del proyecto que permita contar con los indicadores de progreso necesarios para establecer una estrategia de escalamiento de la experiencia en el futuro.


Necesitamos compartir información, aprender de la experiencia y reflexionar sobre ¿cómo se han dado los vínculos entre los jóvenes? ¿Cómo va su experiencia de formación? ¿Cómo mantienen el vínculo con sus familias en sus países? ¿Cómo se han dado las dinámicas en las familias que han acogidido a los jóvenes en Puebla? ¿Qué mecanismos de resolución de conflictos han sido necesarios? ¿Qué aspectos del proyecto resultan innovadores?


El monitoreo, lejos de “fiscalizar” el cumplimiento de los objetivos del proyecto, busca ser un ejercicio profundamente pedagógico que nos permita identificar las fortalezas y los retos que los distintos actores enfrentarán para que, de manera conjunta, propongamos rutas a seguir.


Para que el monitoreo sea realmente productivo, todas las voces son necesarias. Por ello, llevaremos a cabo entrevistas y conversaciones con todos los actores involucrados, tanto en México como en Guatemala, El Salvador y Honduras. Nuestra idea es recoger las distintas visiones sobre estos primeros seis meses de trabajo para identificar sugerencias y recomendaciones que permitan el fortalecimiento de esta iniciativa pionera.


Revisaremos también todos los documentos que se han ido generando, pues una experiencia tan innovadora merece ser sistematizada desde el inicio.


En suma, en el monitoreo generaremos espacios de diálogo y reflexión hacia el futuro, recogiendo las bondades del proyecto y repararando en los obstáculos presentados hasta el momento ¡Será, sin duda alguna, una buena manera de comenzar el año!




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