Por Elio A. Villaseñor

Director de Puente Ciudadano, A.C.

Cada día que pasa los Jóvenes Promesa y las familias de acogida recogen los frutos de los cursos de música, deportes, oficios y otras actividades extraescolares en las que participan, los primeros como asistentes, los segundos como promotores o talleristas.

Este involucramiento de cada familia de acogida busca compartir ya sea conocimiento a través de su expertise como profesionista, o experiencias mediante proyectos de solidaridad personales, como es el caso de eventos en apoyo a las poblaciones migrantes que arriban a nuestro país.

La presencia de los Jóvenes Promesas se ha hecho cada vez más visible: sobresalen en su escuela positivamente y, a través de la comunicación virtual, han ido contagiando a sus familias de origen y a sus compañeros, en su país, que su presencia de venir a estudiar en México es una nueva opción de vida digna.

El programa Jóvenes Promesas va caminando en colectivo, ya que cada actor contribuye al poner su granito de arena en la construcción de esta experiencia piloto de cooperación educativa. Esta contribución fortalece los valores y la participación activa de los actores involucrados para que los jóvenes, en un futuro no muy lejano, sean personas que apoyen en el acceso a una mejor calidad de vida para sus familias y sus comunidades.

Además, entre nuestras redes en la región, estamos organizando una cadena de solidaridad con otras instituciones y personas para que difundan la experiencia y también brinden apoyos para que esta experiencia se vaya consolidando como un modelo de cooperación educativa replicable en la región.

 
 

Por María del Pilar Salazar Barrales

Puente Ciudadano, A.C.

Una de las bondades del programa es que éste se construye y se reconstruye de manera constante y conjunta. En lo cotidiano, éste se alimenta en gran medida, de las iniciativas personales e institucionales. Las familias de acogida han tomado un papel protagónico proponiendo talleres, invitándonos a todos a eventos, o haciéndonos partícipes de los logros familiares. Nuestros aliados estratégicos no nos pierden de vista, al contrario, nos incluyen en sus proyectos.

Tan sólo este mes, calentamos motores con miras a la temporada de verano cuando la Mtra. Beti, tutora de Lusvin, nos invitó a un evento en favor de los Hermanos Migrantes que tomó lugar en el atrio del convento de San Gabriel en Cholula. Ahí se congregaron familias de El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Cuba y Venezuela que ahora residen en Puebla. Pudimos probar un poco de sus platos típicos, y conocer, de mano de estudiantes poblanos, un poco de la situación actual de los países.

Nuestros jóvenes pudieron dialogar con estos estudiantes sobre sus países y su experiencia aquí en México, bromearon como cualquier otro joven y disfrutaron del día. Pero también, tuvieron la oportunidad de recordar y reflexionar por qué están aquí después de presenciar una puesta en escena en donde se retomaron testimonios y noticias sobre la violencia que sufren las personas cuando deciden migrar de sus países en busca de mejores oportunidades de vida. Fue un momento poderoso que culminó con algunas lágrimas, pero también con un abrazo grupal lleno de cariño y el firme compromiso de continuar su formación académica y personal para poder aportar su granito de arena en que estas situaciones no se perpetúen más.

En este sentido, es relevante lo que viene para el verano: una invitación del Dr. Tony Gali a participar en eventos convocados por la Alianza Smart LATAM: un taller de artes marciales en parques públicos para ejercer el derecho a la ciudad a través del deporte. Asimismo, los jóvenes asistirán a la Expo Smart City LATAM Congress durante tres días. Además, se han programado para el mes de julio algunos talleres convocados por las familias de acogida de los jóvenes y por las distintas instituciones que les permitirá continuar con su formación como ciudadanos participativos, críticos y conscientes de sí mismos. El informe del tiempo anuncia buenos vientos acompañados de reflexión y construcción colaborativa.

 

Por Kabbik Madrigal

Familia de acogida de Himmy Mejía Chic

Corría el mes de abril. Mi mujer y yo habíamos recibido un email convocándonos a una nueva entrevista que daba la sensación de misterio. Y ahí estábamos, aquella noche fresca frente a frente con Elio en el restaurante de un hotel en el centro de la ciudad de Puebla. Nos habló de las vicisitudes que el proyecto Jóvenes Promesas estaba viviendo debido a una serie de factores políticos y económicos ajenos, por supuesto, al espíritu que había animado ese gran programa y que parecía desafiar su resiliencia. Sin embargo, y como siempre, Elio se sentía positivo y con confianza de que la situación cambiaría, en breve, para mejor.

Al final de la charla, salió a relucir una preocupación personal, que nosotros compartimos de inmediato, respecto a la poca integración en el grupo de jóvenes centroamericanos. Nos hizo ver la necesidad de que algunos padres pudiéramos ayudarlos a integrarse desde el conocimiento que teníamos en esos menesteres. Ni tardos ni perezosos, le hicimos algunas propuestas que se pudo interpretar como una disposición sincera de apoyar esta iniciativa de integrar a partir de ciertas actividades, sobre todo lúdicas, a estos jóvenes.

 

Al día siguiente, me entrevisté con Günter Petrak, un viejo amigo escritor y entusiasta promotor de las palabras escritas de la Universidad Iberoamericana donde alguna vez fui profesor, para proponerle conformar un grupo de Creación Literaria con este grupo de jóvenes centroamericanos. Acordamos vernos en una reunión informativa en un café de Cholula para conformar un nuevo grupo de Creación Literaria al cual podrían sumarse los jóvenes del programa. Y ahí estábamos nuevamente, en espera de que llegaran los Jóvenes Promesas, asistieron Josselyn y Himmy, sin embargo, la mayoría se disculpó por no poder asistir por diversos motivos.

 

Semanas después, me dispuse a renovar mi huerto familiar y se me ocurrió que aquella actividad podría ser otro buen pretexto para involucrar y convocar a los muchachos. Manos a la obra, solicité a Pilar que me apoyara en la gestión de un espacio para reunirnos, y lancé una convocatoria abierta y hacia los jóvenes, a través de sus tutores, para que nos reuniéramos en las oficinas de Puente Ciudadano.

 

Al entrar a la oficina fue una gran sorpresa encontrar que estaban presentes: Katya, Marjorie, Sofía, Mario, Yojan y Himmy, aparte de Pilar. Pocos minutos después se incorporaron dos personas, Raúl y Columba, recomendadas por un amigo mutuo. Así, con un grupo de nueve participantes inicié la información del Taller de Huertos Urbanos, un camino hacia la autosustentabilidad.

Creo que, debido al entusiasmo, a todos se nos olvidó que los jóvenes están en periodo de concluir sus cursos oficiales y que ello les demanda tiempo y dedicación, así es que, sin más, hemos tenido que posponer el Taller para las vacaciones de verano. Un abrazo fraterno a toda esta gran familia que estamos conformando alrededor de este bello laboratorio humano.

 

Por Marjorie Martínez Mejía 

Josselyn Ramírez Palma

Fotos de Mario Tejada Calderón

Jóvenes Promesas

En la visita al evento cultural de migrantes en Cholula, tuvimos la oportunidad de probar diversos platillos de los países representados en ese lugar. Fue una experiencia muy agradable, sobre todo por comer el platillo típico de El Salvador: las pupusas. Había un cartel realizado por algunos estudiantes que fue dedicado a la cultura salvadoreña, nos causó nostalgia el ver cosas muy representativas de nuestro país.

La convivencia que creamos junto con los estudiantes que habían preparado la exposición del cartel fue muy placentera, siendo un intercambio de información muy enriquecedor.

Sin embargo, el momento más significativo fue una presentación teatral interpretada también por estudiantes, donde se representaron casos de migración. En ésta se vio reflejada la realidad de nuestros países y cómo el contexto político, social y personal que cada persona vive se convierte en causas directas de migración. A pesar de ver esos casos desde otra situación que no es precisamente la nuestra, nos sentimos identificados, ya que no podemos dejar de entristecernos cada vez que vemos cómo nuestros compatriotas luchan por buscar el pan de cada día y el sueño americano.

 

 

 

 

 

 

 

Son estas experiencias las que nos hacen recordar a cada momento quiénes somos y cuáles son nuestras raíces, y que nos hacen ser agradecidos con Dios y con el programa Jóvenes Promesas. Esto nos anima a apreciar las oportunidades que Dios nos brinda y, con ellas, ayudar aquellas personas que están emprendiendo un camino desconocido.

También nos hace pensar: ¿qué puedo hacer para ayudar a estas personas?, ¿cómo evitar que decidan dejar su país y exponerse a los riesgos? Las respuestas pueden ser muchas. Se debe atacar este problema desde raíz, evitando que nuestros compatriotas emigren de forma ilegal y, a su vez, el peligro que les conlleva. Es una tarea complicada, pero existe la posibilidad de ayudar a los migrantes con cosas pequeñas para su viaje.

 

Por Karla Ambrosio

Marco Ortiz

Comisión Regional de Procuración de Fondos de Jóvenes Promesas

En la serie de boletines electrónicos de Jóvenes Promesas hemos visto la riqueza de este programa de cooperación educativa sur-sur único en su tipo en nuestra región. Sonrisas y esperanza son las constantes en esta experiencia piloto.

El objetivo fundamental de Jóvenes Promesas se resume en Kairos, palabra griega que significa la creación de oportunidades de naturaleza cualitativa en un momento oportuno. Y el momento oportuno es Aquí y Ahora, cuando doce jóvenes centroamericanos, que hace once meses enfrentaban un contexto de adversidad extrema, ahora transforman su realidad y vida.

Es por ello que la Comisión Regional de Procuración de Fondos y Comunicación de Jóvenes Promesas, integrada por doce profesionales de Guatemala, Honduras, El Salvador y México, estamos comprometidos con las doce vidas y la esperanza en la región, por lo que hemos emprendido acciones conjuntas a nivel regional y territorial:

En diciembre de 2018, realizamos un taller regional en Guatemala, integrando al equipo técnico de procuración de fondos.

  • En enero de 2019 se instaló el equipo de comunicación regional  y publicamos el primer boletín informativo de Jóvenes Promesas, ya en su edición No. 11.

  • En febrero lanzamos el sitio web www.jóvenespromesas.net

  • En marzo tuvimos una gira de la Alianza de Jóvenes Promesas en México, con acciones públicas y diálogos políticos de alto nivel.

  • En mayo lanzamos la primera campaña de visibilidad de Jóvenes Promesas, que muestra el rostro humano de las/los jóvenes, las familias de origen y de acogida; así como el potencial de la cooperación educativa sur-sur impulsada desde la sociedad civil.

 

Complementariamente, hemos impulsado una serie de acciones locales para interiorizar el programa y juntos descifrar nuevas rutas de colaboración e inspiración de la práctica de la generosidad en nuestros territorios.

 

En México, se arrancaron dos tipos de actividades principales:

  • La solicitud de cofinanciamiento a fundaciones empresariales y agencias de cooperación en México, sensibles a temas de educación y movilidad humana.

  • La próxima conformación de un Comité de Procuración de Fondos en Puebla, integrado por familias de acogida e instituciones aliadas.

 

En Centroamérica:

  • Se está dando a conocer a empresas e instituciones que operan en la región centroamericana, las oportunidades que el programa está brindando a los 12 jóvenes que actualmente cursan sus estudios en la Ciudad de Puebla, México. La finalidad del acercamiento a los representantes de las empresas es contribuir desde la solidaridad y la Responsabilidad Social Empresarial, invitarlos a colaborar con los recursos necesarios para ampliar el beneficio a más jóvenes que también esperan la oportunidad de incorporarse al programa. 

 

Con estas acciones buscamos contribuir a la sostenibilidad financiera de los doce estudiantes centroamericanos en México, así como sentar las condiciones para una segunda generación de Jóvenes Promesas.

Agradecemos al equipo de procura-comunicación integrado por Hugo, Gracia, Cecibel, Mirna, Amaris, Sabrina, Sofía, Nadia, Diohema y Liliana; y a las familias de acogida en Puebla por su compromiso y generosidad. 

Para más información sobre cómo ayudar a los Jóvenes Promesas, les invitamos a visitar el área de Donativos en el sitio web https://www.jovenespromesas.net/donativos. También pueden escribir al correo donativos@puenteciudadano.org y con gusto responderemos sus dudas e integraremos sus propuestas.