Por Elio A. Villaseñor

Director de Puente Ciudadano, A.C.

Nuestros Jóvenes Promesas cada día van dando nuevos pasos en su proceso y van configurando una nueva calidad de vida.

 

A través de su formación académica y técnica, del intercambio de opiniones y de sus vivencias descubren nuevos aspectos de sí mismos: pues van generando criterios propios, autodescubren intereses y capacidades, deciden y generan parámetros de valores compartidos. Los jóvenes van construyéndose como dueños de sí pero siempre en compañía de sus compañeros, de los actores e instituciones que formamos parte de este programa. Al mismo tiempo que crece su autoestima, se renueva su compromiso por ser actores en este programa.

En esta nueva era del programa se van profundizando las relaciones y las prácticas con sus familias, y también se enriquecen los espacios comunes de los jóvenes para fortalecer el espíritu colectivo a través de la convivencia y el aprendizaje conjunto.

Además, en esta nueva etapa las colaboraciones entre las instituciones de Acompañamiento y Comunicación nos permite planear juntos acciones. Buscamos apoyarnos para que los resultados sean eficientes en el seguimiento con los jóvenes y las familias, pero también para darle mayor visibilidad al programa.


Esta nueva era nos da mucha alegría, ya que iremos descubriendo los procesos de maduración de los jóvenes y las familias, pero sobre todo de la vida colectiva de los jóvenes dentro un ambiente de solidaridad y compromisos compartidos en la cooperación educativa.

 
 

Por Ana Sofía Abrego Núñez (Honduras)

Lusvin Noé García Alvizures (Guatemala)

Jóvenes Promesas

Resulta verdaderamente sorprendente ver cómo ha transcurrido el tiempo durante estos 10 meses que los becarios tenemos en territorio mexicano. Ha sido un periodo enriquecedor para todas las personas que somos partícipes de esta cooperación educativa, de crecimiento en distintas áreas de aprendizaje que pueden alternarse con nuestros estudios y en la convivencia. Esto último es vital para mantener la efusión y la confianza.

La influencia de los valores no tiene límites. No sólo los valores son las pautas que nos ayudan a vivir en sociedad, también hay otros puntos importantes que ayudan a esta ética humana como los son el respeto y la armonía. Es una pena que perdamos tiempo valioso, y no hay deber que descuidemos tanto como el ser felices, es momento de darnos tiempo para pensar, escuchar, dar, recibir, sentir, apreciar, y para experimentar. Todo lo anterior no sería posible si no tenemos a alguien con quien hacerlo, he ahí la importancia de los lazos de amistad, y estos se fortalecen estableciendo relaciones humanas.

Jóvenes Promesas, falta poco para que un año haya transcurrido y se fue volando, el tiempo es siempre un valor positivo y debemos considerarlo así, sobre todo si aprovechamos el tiempo de nuestra vida y de nuestras relaciones para el crecimiento personal y profesional. Dedicar tiempo, eso sí que es un buen regalo, es hora de empezar a disfrutar y aprovechar el tiempo restante.

Rememorando en la convivencia: una de las experiencias más significativas fue la que realizamos en la Universidad Cuauhtémoc. Ésta consistía en que cada uno escribiera en un papelito las cosas que le gustaban, pero sin dejarlo ver a los demás y luego se colocaba en un recipiente. Por último, una persona tomaba uno de éstos al azar y lo leía en voz alta. Entonces, los demás compañeros tenían que adivinar de quién se trataba; fue padre, porque nos dimos cuenta de que nos conocíamos los unos con los otros. Esta es la base de la colaboración, la convivencia, el conocimiento mutuo y la amistad.

Pensamos que debemos fomentar una nueva forma de convivencia agradable para compartir nuestros conocimientos y experiencias, por consecuente salir de nuestra zona de confort y así leer la realidad, unir esfuerzos para poder crear una nueva historia y sentirnos en plenitud. El fomentarla es trabajo de todos, puesto que cada opinión es necesaria e importante para llegar a nuestro objetivo común: tejer los lazos solidarios que nos permitan mejorar el mundo.

 

Por Daniela Godínez Bohórquez

Familia de acogida de Josselyn Ramírez Palma

Ser familia de acogida ha generado cambios en nuestra forma de ver el mundo. Nuestros hijos Francesco y Valentino se han mostrado solidarios desde antes de su llegada, fueron ellos quienes cedieron un espacio en la casa para recibir a Josselyn. La relación se ha dado de manera natural, siempre en confianza y armonía.

 

 

A través de las charlas nos descubrimos respetuosos y abiertos hacia las diferentes formas de pensar, de creer y de actuar. En esta familia nos acompañamos, aprendemos unos de otros y hemos adquirido nuevos valores que nos hacen mejores personas. Podemos diferir y ser críticos en libertad. Su juventud nos ayuda a mirar con esperanza y nos motiva a generar modificaciones en la sociedad mexicana, para que se torne más inclusiva y fraterna.

 

Intuimos que esta relación también ha generado cambios importantes en la personalidad de Josselyn. Nos gusta verla segura de sí misma, contenta e independiente. Tomando conciencia de su rol como mujer en una sociedad que cambia y anhela equidad. Confiamos en que su carisma, inteligencia y buen juicio le permitirán llegar hasta donde ella se lo proponga.

 

El programa Jóvenes Promesa genera, sin duda, un intercambio de experiencias y amplía los horizontes de todos los que participamos. Es un espacio en donde la libertad, confianza y el respeto son fundamentales para generar vínculos armónicos, que mejorarán muchas vidas tanto en Centroamérica como en México.

Su llegada nos ha permitido conocer un poco de El Salvador, de sus costumbres y formas de vida a través de ella. Con su presencia y su actuar nos permite mirar más allá de las fronteras imaginarias y reafirmar que todos somos los mismos, a pesar de tener diferentes banderas.​

 

Por Ariel José Flores Quijano

Asesor en el Instituto JUCONI

En Fundación JUCONI México A.C. creemos firmemente que el desarrollo de la niñez, la adolescencia y las familias no sólo depende de ellas, sino de todos los actores sociales que se encuentran alrededor de éstas, por lo que, siendo congruentes con esta forma de pensar nos hemos subido al barco de la cooperación internacional. Aunque no es la primera vez que establecemos un trabajo interinstitucional a nivel internacional, sí lo es en el sentido de la atención directa, que nos ha permitido aprender de las experiencias de estas y estos 12 jóvenes que han emprendido la aventura de un crecimiento profesional y personal lejos de sus países de origen.

Y esta comunidad no podría serlo sin honrar y reconocer el esfuerzo que las familias realizan continuamente desde Guatemala, Honduras y El Salvador, pensando y extrañando a sus hijas e hijos en esta tierra hermana; la labor grandiosa de las familias que han abierto sus puertas y corazones para recibir a estos doce estudiantes sin siquiera conocerlos, solamente creyendo en un puñado de organizaciones dispuestas a contribuir en el futuro de la sociedad. Y especialmente honramos el trabajo que cada persona involucrada que trabaja desde Fe y Alegría en sus respectivas sedes, desde el Centro de Investigación y Docencia Económica y sobre todo de la gente de Puente Ciudadano, con quienes en conjunto formamos la primera línea de trabajo en esta sinergia que poco a poco traspasa lo institucional y toca lo humano.

En perspectiva aparenta ser mucho tiempo y esfuerzo el transcurrido, aunque sean apenas 9 meses de ir formulando esta comunidad que, entre una inmensa gama de experiencias de todos los sabores, nos ha permitido iniciar este camino de encontrarnos con las y los otros.

En el afán continuo de aprender, no hemos pasado por alto la importancia del trabajo, con lo que hoy en día podemos llamar orgullosamente una gran comunidad, que ha representado grandes retos formular. Nos referimos a una comunidad que se ha esforzado en construirse más allá de lo institucional, no sin varios tropiezos, pero sí con mucho aprendizaje.

 

Por Gracia Rodríguez (Fe y Alegría El Salvador)

Sofía Gutíerrez (Fe y Alegría Guatemala)

Mirna Deras (Fe y Alegría Honduras) 

Liliana Lozano (Puente Ciudadano México)

Vaya. Esta nueva era plantea resignificar algo sumamente importante: ¿qué características tienen los muros? Impiden el paso, son duros, inflexibles, no permiten ver más allá y rompen tejido social. Ahora bien, ¿qué características tienen los puentes? Éstos permiten el paso, llevan a la gente de aquí para allá, unen, agilizan el camino, permiten librar obstáculos y el intercambio en sentido amplio.

 

En analogía, los puentes fomentan la inter/acción, ayudan a establecer mejores relaciones humanas, se centran en la construcción de comunidades e inclusive pueden llegar a crear una gran red virtual que, entre amistad, parentesco e intereses comunes, permiten dar a conocer y, en efecto, despertar el interés y entusiasmo. He aquí el emprendimiento de una primera campaña de visibilidad del programa de cooperación educativa Jóvenes Promesas, que necesitó de la colaboración entre Guatemala, Honduras, El Salvador y México.

 

De esta manera, como Fe y Alegría El Salvador, nos llena de orgullo y satisfacción conocer, a través de la interacción en las redes sociales, el crecimiento de nuestras chicas y chicos; así como compartir su desarrollo personal y contribuir en mantener la comunicación con sus seres queridos. Ser el enlace de tantos mensajes de amor y orgullo por parte de las familias de origen, amigos y maestros es un aliciente, que se refleja en las fotografías y actividades que realizan nuestros Jóvenes Promesas.

 

Además, como institución comprometida con la educación integral, es gratificante poder compartir con miles de estudiantes, las experiencias de vida y la superación emocional e intelectual de nuestros jóvenes, quienes además son motivación para que las instituciones continúen trabajando por la educación y bienestar de más niños y jóvenes.

 

Desde Fe y Alegría Guatemala, exteriorizamos que la campaña ha permitido visibilizar que Jóvenes Promesas es un programa que permite construir una narrativa diferente en cuanto a la cooperación en Mesoamérica, en el que los 12 jóvenes centroamericanos en situación de riesgo están transformando sus vidas gracias a las oportunidades que esta iniciativa les brinda al completar sus estudios en México. 

 

Himmy, Jairo, Lusvin y Ángel son cuatro jóvenes guatemaltecos que se han destacado no sólo como estudiantes con excelencia académica, sino que también están demostrando su gran liderazgo y calidad humana. Esto se refleja desde las familias que los han acogido en México, a quienes agradecemos por darles la fortaleza que necesitan para emprender este reto, hasta sus familias de origen que se sienten sumamente orgullosos de ellos.

 

Sin duda, Jóvenes Promesas está teniendo una gran aceptación e impulso en Guatemala, principalmente en las comunidades donde está presente Fe y Alegría, demostrando el impacto positivo que tiene en la vida de los jóvenes centroamericanos el construir puentes de solidaridad y cooperación entre personas, instituciones, gobiernos y organismos.