Por Elio A. Villaseñor

Director de Puente Ciudadano, A.C.

 

A raíz de las medidas adoptadas de Sana Distancia, hemos creado nuevas rutinas para reorganizar nuestras vidas cotidianas, haciendo de las relaciones virtuales la principal forma de comunicación con el mundo exterior. Nuestras vidas han cambiado y, cuando termine la etapa de aislamiento tendremos que hacerles frente a nuevos panoramas producto de transformaciones en distintos ámbitos a partir de la contingencia.

 

Uno de los aspectos de mayor transformación es el de los estados de ánimo, las emociones que predominan son el miedo, la angustia y la incertidumbre. Estas emociones son producto del entorno agresivo y riesgoso para la salud que atravesamos, pero que también amenaza la convivencia humana.

 

En este contexto, conviene apelar a nuestra fuerza interior para no caer en el pesimismo y la depresión. Además, podemos tornar esta realidad en una gran oportunidad para construir una actitud pro-activa y pro-afectiva fomentando el predominio de emociones tales como la empatía, la confianza y la solidaridad.

 

Podemos aprovechar este tiempo de distanciamiento social para prepararnos para regresar a una normalidad que no será la misma de hace dos meses. Será importante que nos renovemos para ser sujetos de nuestro propio destino.

 

Siempre es posible sacar el mejor provecho a las experiencias de vida. En este caso, aplica sacar el mejor provecho del estudio, el trabajo, y todas nuestras actividades cotidianas, siempre que sea posible realizarlas desde donde estamos, al tiempo en que fortalecemos nuestros lazos afectivos con los seres queridos y las amistades.

Por Silvia Esther Pérez Ceballos

Directora General de Conalep Puebla

En México, el primer caso de COVID 19 se reporta a finales del mes de febrero; la acción inmediata que adoptamos en el mes de marzo, fue establecer las comisiones de salud en cada uno de los planteles del Conalep, activando protocolos para el ingreso y permanencia consistentes en la aplicación de alcohol en gel, identificación de personas en riesgo, por presentar síntomas o por ser del sector poblacional vulnerable. Del 11 al 13 de marzo, llevamos a cabo en Puebla el Seminario Nacional de Fortalecimiento de la docencia, identificando algunas áreas de oportunidad del Conalep, tales como: contar con un modelo académico flexible, el impulso de la formación dual, la incursión en la educación a distancia, a través de la actualización y el desarrollo de los docentes con visión humanista, habilidades socioemocionales y una cultura digital.

 

Al inicio de la contingencia en la tercera semana del mes de marzo, el proceso formativo en el Conalep Puebla no se detuvo, se solicitó a los docentes adecuar sus planeaciones didácticas por resultado de aprendizaje a la formación a distancia. Identificamos como principal limitante el hecho de que no todos los estudiantes, ni todos los docentes tienen computadora y/o acceso a internet en casa; tampoco, todos dominan el uso didáctico de las tecnologías de información y comunicación para garantizar un proceso educativo y el aprendizaje. Los docentes implementaron el uso de plataformas como Classroom y Schoology, y la comunicación a través de Whatsapp, Facebook y Correo Electrónico. A inicios del mes de abril, el 90% de todo el personal del Colegio cursó el Diplomado “Aulas de colaboración, evaluación y aprendizaje invertido, a través de Microsoft Teams” impartido por facilitadores de Microsoft. A través de reportes diarios, se brinda seguimiento, verificación y medición del impacto de la estrategia a distancia, observando durante el actual periodo de contingencia, una tasa de cobertura estudiantil del 63%, promedio estatal; y un 79% de los docentes con favorables niveles de cumplimiento en sesiones a distancia. En el docente, está el éxito o el fracaso de la estrategia de formación a distancia. Un trabajo dedicado, de fuerte sensibilización y contextualizado, es el que atrae a los estudiantes a las sesiones a distancia.

 

Otro reto en el que estamos trabajando, es brindar atención a los estudiantes que no han participado en las estrategias de educación a distancia, reconocemos que por razones personales, familiares, económicas, además de las tecnológicas, por lo que, buscamos ampliar la cobertura y hacerles llegar las actividades de aprendizaje en casa, así como, apoyar la regularización de su aprendizaje y el proceso de evaluación, de tal forma que vamos a garantizar una exitosa culminación y transición del actual ciclo escolar.

 

Estamos gestionando los recursos y promoviendo la vinculación para contar con las alianzas que nos permitan: incursionar en el denominado Blended Learning, con procesos formativos de manera presencial apoyados en una plataforma de aprendizaje; el Impulso de la Formación Dual; y la Educación STEM dando respuesta a las necesidades del presente.

Durante abril y mayo, nuestrxs Jóvenes Promesas participaron en un proyecto colaborativo con jóvenes estudiantes de la Ibero Puebla de manera virtual. La intención de este proyecto fue diseñar procesos y herramientas que permitieran contar historias en función de generar nuevas narrativas de movilidad humana, y la priorización de la voz propia. A continuación, algunas reflexiones:

 

Por Beleguí Rasgado Malo

Estudiante Ibero Puebla

 

Comenzó mirándonos los rostros, diciendo nuestros nombres y contándonos historias. Llegaron para construir un puente que nos permitiera llegar hasta una nueva Centroamérica, diferente a la de los libros, la de los mapas, la de los programas de gobierno que nos hablan de migración. Llegaron con modismos que no entendíamos y miradas que no mirábamos. Quién diría que ese primer encuentro cara a cara, sería el presagio de una aventura virtual que nos llevaría a contar sólo con textos y voces desfasadas por la mala recepción. Sí, nos alcanzó la crisis planetaria vestida de contingencia, escasez y encierro; aun así, la semilla de un proyecto colaborativo ya estaba sembrada. Qué odisea ha sido. Edades, países, palabras, todas tan diversas y, además, a través de un ordenador.

Horas y horas escuchándonos, buscando crear acuerdos. Parecíamos tener claro un propósito: transformar las narrativas con respecto a lxs migrantes. Lo que no sabíamos, lo que perdimos de vista, era que la transformación había empezado mucho antes de aquella tarde en el salón de clases cuando Marjorie, Mario, Joss y Jairo pusieron un trocito de lo que son, sin tapujos ni cerraduras, así abierto y dispuesto, a tejerse con lo que nosotrxs también deseábamos construir. El proyecto venía de bien atrás, de un grupos de chicos y chicas valientes que hace algún tiempo tomaron un avión con rumbo a México dispuestxs a emprender un viaje que les cambiaría la vida (y quién sabe, quizá el origen está mucho más atrás). El proyecto comenzó con esa fuerza, con una despedida (o más bien muchas) que en algún momento se comenzaron a trenzar con unas ansias que algunas y algunos otros de esta otra América Latina que aguardaba, un poco más al norte, también teníamos de cambiar el rumbo.

Escuchar sus voces, sus historias, ya fue darle la vuelta a la tortilla (como decimos en este país), sus propuestas tan contrahegemónicas casi sin querer, sus presencias tan llenas de vida y sus ganas de correr hasta despegar del piso hacia otros mundos me llenaron de una esperanza que, la idea de una migración flagelante y tortuosa me había arrancado antes. Cuánto dolor causan las fronteras. Cuánta vida nos trajeron lxs Jóvenes Promesa. Gracias a las ganas y a pesar de las pantallas logramos construir, más que un proyecto, un vínculo que brota, que crece, que crea cosas bellas.

Por Katia María Rivera Juárez

Joven Promesa 

Me ha encantado formar parte de este proyecto como una de los 12 jóvenes promesa, porque entre las muchas cosas que he aprendido en este tiempo, ha sido sobre el trabajar en equipo. No solo con el resto de las y los jóvenes que estamos en este proyecto, sino con jóvenes universitarios, lo cual me ha hecho pensar mucho acerca de lo que sé y lo que no, puesto que a pesar de que ellos están en un nivel más avanzado que yo, eso no ha impedido que hagamos muy buen equipo y que podamos compartir y construir experiencias.

En el último proyecto colectivo que hemos estado trabajando, considero que todos hemos dado lo mejor de nosotros. En lo particular, me siento muy satisfecha con mis aportes, pues estamos trabajando con un tema que domino, gracias a la carrera que elegí estudiar, lo que me hace sentir muy orgullosa y satisfecha, porque sé que no me equivoqué, me encanta esta carrera y siento que aún no le he sacado todo el provecho que debería.

Volviendo a al tema de nuestro proyecto. De lo que trata es de trabajar en la elaboración de un recetario en el que claro, se toman muchos aspectos en cuenta, lo que lo diferencia de un recetario común. Este recetario tiene historias de diferentes países, pues ha sido elaborado de la mano de personas con diversidad de caracteres, formas de ser y diferentes lugares de origen, lo que hace que sea muy rico en diversidad cultural, además del amor que por lo menos a mí me inspiró a escribir mi historia, una que recuerdo con mucho cariño y aprecio cada vez que pruebo ese delicioso platillo.

Además de todo esto me gustaría agradecer a todas las organizaciones y personas que nos han permitido a todos, estar donde estamos el día de hoy, por tener fe en nosotros, porque a mí en particular me ha cambiado la vida para bien y espero poder plasmar esto tanto en este proyecto del Recetario, como en todos los aspectos de mi vida que me sean posibles. De antemano les agradezco que se hayan tomado unos minutos de su tiempo para leer esta pequeña reseña, la escribí con mucho cariño, espero sea de su agrado.

 

Por P. José Guillermo Soto Tock S. J.

Fe y Alegría El Salvador

Queremos dejar de hablar de todo lo negativo, peligroso, amenazante que es la pandemia del Covid-19 y sus implicaciones a nivel económico, social y político. Es a lo que se dedican casi todos los medios de comunicación de nuestros países.

Sin abstraernos de todo ello e intentando asumirlo como una realidad que está presente y con la que tendremos que vivir, todavía no sabemos por cuanto tiempo, queremos ponernos en la tarea de reflexionar sobre él y cuánto de bueno puede estar produciendo en la mente y en el corazón de los habitantes del mundo.

Queremos canalizar nuestra atención y nuestras energías en todas esas cosas buenas que estamos aprendiendo. También en las “malas” que, como reza el dicho, “por bien no vienen”; que, quizás “a punta de palos”, nos están enseñando no pocas cosas.

Creemos que es importante aprovechar este tiempo y estas circunstancias que nos ofrece la pandemia para adentrarnos en nuestros corazones, en nuestras mismísimas entrañas, y encontrarnos con nosotros mismos, nosotras mismas; con lo más auténtico nuestro, aquello que nos hace, a cada uno, personas tan especiales.

Creemos que es un tiempo privilegiado para encontrarnos con Dios, siempre presente en la realidad. Pero, sobre todo, muy dentro de cada persona —a través de su Espíritu—, impulsándonos a vivir en plenitud y procurando el bienestar de toda la humanidad y todas las cosas por Él creadas.

Creemos que es un tiempo de gracia para, reconociendo lo indefensos que en realidad somos todos, tomando conciencia de nuestras riquezas y posibilidades, buscar y hallar cómo hacer de este mundo algo más en sintonía con el proyecto de Dios; donde todos los seres humanos vivamos verdaderamente como hermanos – hermanas y en perfecta armonía con la naturaleza; donde no haya lugar para la injusticia y la opresión; donde no haya lugar para el mal.

 

De esta crisis-oportunidad necesitamos salir más comprometidos por la construcción de un mundo mejor y una sociedad más justa.

 

¡¡TENEMOS QUE SALIR MÁS HUMANOS!!

 

Para ello, para colaborar con ese objetivo, el Equipo para la Animación de la Fe y la Promoción de la Justicia, de Fe y Alegría El Salvador, ofrece la presente guía —parte primera de un proceso un poco más amplio y profundo— para tomar conciencia de los profundos sentimientos que esta realidad del Covid-19 ha venido generando en lo más hondo de nuestros corazones y permitirnos la oportunidad de expresarlos de manera constructiva, sanadora. Todo ello, también, para intentar definir con la mayor claridad posible lo que la experiencia frente al Covid-19 nos está enseñando respecto al mundo, al papel que la humanidad debería jugar en él; y por supuesto, para comprometernos cada vez más hacerlo un lugar en donde todos y todas seamos plenamente felices.

Un pequeño aporte entre los muchos que se están generando en todo el mundo para tan necesario fin.