Por Elio A. Villaseñor

Director de Puente Ciudadano, A.C.

Uno de los pilares del programa Jóvenes Promesa implica mantener el vínculo entre el país de origen con la vida de los jóvenes en Puebla. Se busca que los jóvenes no pierdan el contacto constante con sus familias y con Fe y Alegría para que tengan, no sólo un aliento humano, sino que sea uno de los motivos que alienten los esfuerzos por salir adelante en sus estudios, por empeñarse en su integración con las familias de acogida y con las instituciones acompañantes.

El cimentar puentes de comunicación contribuye a ir fortaleciendo el tejido para construir rutas de trabajo efectivas, pero también para compartir los avances del trabajo conjunto. Este proceso tiene el desafío de renovarse constantemente a través de los vínculos que, tanto Aquí como Allá, se replantean y se solidifican con nuevos entusiasmos. El reto está en darle frescura para que los sueños se vayan haciendo realidad.

En este marco, los esfuerzos de JUCONI y Puente Ciudadano en el acompañamiento de familias de acogida y de los jóvenes son fundamentales para fortalecer los lazos de cariño entre los actores, para monitorear el cumplimiento de las tareas cotidianas, tanto domésticas como académicas, con talleres y pláticas a veces, pues todas estas acciones son formativas para nuestros jóvenes.

Estos vínculos hacen que el proyecto Jóvenes Promesa sea cada día más fuerte y se vayan creando caminos de esperanza tanto Aquí como Allá.

 

Por María del Pilar Salazar Barrales

Puente Ciudadano A.C.

La comunicación es uno de los pilares del entendimiento humano. Puede sonar obvio, pero la cosa es que a veces se nos olvida que el hablar no siempre es comunicar. Detrás de una comunicación efectiva hay distintas claves que son necesarias para realmente llegar a la correcta distribución, interpretación y aprehensión del mensaje. Como los mismos jóvenes rescatan, el contacto visual, el tono, el acercamiento físico y el contexto en el que una persona se relaciona con otra, son elementos clave para entablar una conexión lista para la correcta comunicación. Además, se nos olvida que, éste no es un proceso lineal, sino dialógico, por ende, cada vez que expresamos, debemos estar dispuestos a escuchar la contraparte. Además, este es un ejercicio activo y constante, necesario para establecer cualquier tipo de vínculo fuerte y duradero. En este marco, la comunicación efectiva y saludable debe ser un pilar para el correcto funcionamiento del programa.

La labor de este mes tuvo como objetivo principal suscitar el diálogo entre los distintos actores que estamos en lo cotidiano acompañando a los jóvenes. Tuvimos dos momentos clave en función de ello: una sesión de actividades previstas para discutir los problemas de comunicación y dotarnos, tanto al equipo operativo como a las familias de acogida y los jóvenes, de técnicas y consejos para decir las cosas a tiempo y con calma. Así, a partir de juegos y discusiones que consideraron las voces tanto de los jóvenes como de sus familias de acogida, se logró un diálogo constructivo y reflexivo, consejos tales como: “antes de decir una recomendación o un aspecto negativo de la actitud o comportamiento de alguien, dile tres aspectos positivos que encuentres en esa persona.”

Por otro lado, ante la iniciativa de los jóvenes de El Salvador que buscaban entablar una relación más cercana con su acompañante en su país, aprovechamos las bondades de las Tecnologías de Información y Comunicación actuales y sentamos una estrategia en la que, a partir de sesiones de Skype y, posteriormente vía WhatsApp, el Padre Mito pudo poner caras a los nombres de los cuatro jóvenes.

Sabemos que el camino es largo aún. A un año y cachito de que los jóvenes están en México, estas herramientas son fundamentales para mantener el vínculo con su país. Por ende, nos es esencial que los jóvenes se sientan positivamente acompañados por los equipos de Fe y Alegría de sus respectivos países. Ellos como mediadores culturales, han sido de gran apoyo para los jóvenes, ahora, para los tres países. Así, de la mano de los jóvenes y los tutores, seguimos aprendiendo y construimos conjuntamente este programa.

 

Por José Francisco Margalli García

JUCONI

La comunicación es una más de las habilidades que desde la niñez vamos aprendiendo dentro del ámbito familiar, dependiendo del tipo de relación familiar la comunicación se da de forma positiva o negativa. Existen muchas formas de comunicarnos no solo a través del habla (comunicación verbal) sino también a través de gestos, muecas, posturas o silencios (comunicación no verbal). Estas son algunas de las diferentes y variadas formas de comunicarnos. Técnicamente hablando, la comunicación es un proceso que tiene la finalidad de compartir con otro u otros lo que uno tiene (ideas, sentimientos, emociones y pensamientos).

En este proceso intervienen varios elementos, básicamente es un emisor que envía un mensaje, un receptor que capta el mensaje, el mensaje mismo, un código que es el idioma o lenguaje a través del cual se produce la comunicación y por último, el contexto que es la circunstancia en que ésta se desarrolla. Últimamente nos encontramos con conceptos como “comunicación efectiva” o “comunicación asertiva”, que no es otra cosa que aprender a comunicar nuestros sentimientos, ideas, emociones y pensamientos, sin agresividad y con claridad. Ser asertivo tiene que ver con comunicarnos en un lugar adecuado, con la persona interesada y en el momento oportuno. Mostrarse a los otros sin falsas apariencias, llegando a acuerdos, sin enjuiciar o criticar, así como evitar dirigir la comunicación hacia un tema en especial. Esto facilita crear en el otro la confianza y seguridad para la libre expresión de ideas, sentimientos y pensamientos. Ésta profundidad en el proceso de comunicación se le ha denominado por algunos especialistas como comunicación de nivel de compromiso, ya que en él se comparten voluntariamente y por convicción hechos personales con otros, como sentimientos y afectos, este nivel permite determinar la calidad de nuestras relaciones y de nuestra comunicación con los demás.

Como parte del acompañamiento que compartimos Juconi y Puente Ciudadano, decidimos realizar reuniones en donde las cuidadoras junto con los jóvenes pudieran tener un espacio seguro, acompañados de asesores, para poner en práctica éste estilo de comunicación. Realizamos ejercicios que los acercaron y dieron la oportunidad de saber también aquellas cosas que en ocasiones se dan por hecho y que en las relaciones cotidianas tienen una gran importancia.

Creemos que es fundamental fomentar estos espacios, ya que si bien la comunicación es primordial para establecer vínculos seguros con los otros, la realidad es que la dinámica cotidiana a veces no juega a nuestro favor, tener estos espacios, les puede dotar de experiencias sencillas, que podrían implementar y que son formas de comunicación efectiva de solo unos minutos para su ejecución.

 

Por Rosa María Licea Garibay y Himmy Mejía Chic

Familia de acogida y joven promesa

Uno de los retos al participar en el proyecto “Jóvenes promesas” ha sido, sin lugar a duda, la construcción de una convivencia respetuosa, empática y amorosa, tarea para la cual las familias de acogida y los jóvenes centroamericanos, hemos contado con un acompañamiento de las instituciones involucradas en esta iniciativa. Un ejemplo de ello es la Fundación JUCONI y Puente Ciudadano, con las cuales nos reunimos periódicamente para compartir experiencias, plantear los retos que enfrentamos en el día a día y buscar alternativas de solución a los mismos.

 

Precisamente en la última reunión convocada por JUCONI, el pasado mes de septiembre, se introdujo una dinámica en donde, por primera vez, estuvimos juntos tutores y jóvenes. Aquí se nos invitó a convivir, participar en dinámicas y al final compartir nuestra forma de pensar y reaccionar con las cosas que suceden en la cotidianidad. A decir de Himmy, el joven de Guatemala que hoy forma de nuestra familia, una de las cosas que más le agradó de esta reunión fue “…poder compartirle a mi tutora, las cosas que más me sorprendía de ella y eso ha ayudado a fortalecer nuestra relación familiar, pues en las conversaciones diarias hay momentos en que necesito decir ciertas cosas, pero no me atrevo y creo que a ella le pasa lo mismo. Sin embargo, con estas dinámicas logramos comunicarnos y desearía la actividad se repitiera cada que haya reunión con Juconi”.     

 

Por mi parte, la sesión antes mencionada me hizo reflexionar que Himmy tiene más de un año en nuestra familia y en ese tiempo le ha tocado acompañarnos en procesos de crecimiento difíciles y dolorosos, como la pérdida de mis padres. Cuando decidí participar en el Programa de Jóvenes Promesas, lo hice en la idea y convicción de que podía brindar mi hogar a alguien que lo necesitaba y acompañarlo en su desarrollo académico y personal, no pensaba entonces todo lo que recibiría a cambio como aprendizaje y lecciones de vida.

 

Lo primero ha sido poner a prueba mi capacidad de aceptar, convivir y compartir con una persona desconocida y, de a poco, descubrir en ella humildad, compromiso consigo mismo y con los demás, solidaridad, fortaleza y, sobre todo, una enorme capacidad para ser feliz. De igual forma, me ha sorprendió gratamente conocer los aspectos favorables que Himmy reconoce en nuestra relación y sentí tranquilidad al saber los aspectos que puedo cambiar. También fue muy confortante expresarle mis inquietudes respecto a ciertas actitudes de él que me preocupan y constatar su disposición al cambio. Hoy, ambos estamos conscientes de nuestras áreas de oportunidad y con toda la disposición de afrontarlas.

 

Por Guillermo Soto y Marjorie Martínez

Fe y Alegría El Salvador y joven promesa

Ya todos y todas conocemos cómo reza el dicho con el que iniciamos este documento. Y seguramente, al leer lo primero del título, casi de forma instintiva completamos la frase. Pero no “es de…”, sino de personas que buscando el bienestar del otro —en este caso, de Marjorie, de Katya, de Josselyn y de Mario — buscan estrategias para superar los inconvenientes que el acompañamiento a distancia supone.

 

¿Cuáles han sido algunos de estos inconvenientes que han dificultado la comunicación con las jóvenes1 de El Salvador y que dieron lugar a “buscarle los modos”? Por supuesto que hay varias cosas de las que habría que hablar. Sin embargo, destacaría dos como las más importantes. En primer lugar, el hecho de que no he tenido la oportunidad de conocerlas personalmente. De manera que ni las conocí en sus centros de estudio, ni estuve cerca de todo el proceso al que se les sometió para poder llegar a México. En segundo lugar, creo que otro inconveniente ha sido lo poco que utilizo las redes sociales para la comunicación. Porque sigo siendo de las personas de amistades “face to face”, corazón a corazón; de esas que se construyen y se alimentan poco a poco con la cercanía física, los detalles diarios.

 

En este momento como jóvenes tuvimos un poco de incertidumbre acerca de lo que pasaría con nuestra representación en El Salvador, por esta razón tuvimos unos pequeños inconvenientes al no conocer al padre y al no tener un lazo fuerte de amistad. Lo estamos tratando de solucionar a través de las siguientes medidas:

 

Lo primero: ponerle rostro vivo a los nombres y a las experiencias. Con la coordinación de Pilar y su cercana participación, tuvimos un primer encuentro virtual para iniciar un proceso de mayor conocimiento personal. Para mí fue algo muy especial, diría, fantástico: he podido, por fin, ponerle rostro vivo a sus nombres; las he conocido y he sabido de viva voz algo más de sus vidas y de lo que llevan en su corazoncito. Pero, sobre todo, he sido testigo de la madurez con que llevan su vida, sus responsabilidades y todo lo que esta experiencia les está suponiendo y les va a suponer en sus vidas. Nada va a superar jamás el encuentro personal, cercano; pero este primer encuentro, definitivamente ha marcado una diferencia.

[1] Suplico que hoy Mario se sienta incluido en “las jóvenes”. No está de más que los varones nos demos cuenta y sintamos lo que las mujeres han tenido que vivir, al obligarlas a sentirse incluidas en el lenguaje machista que por siglos a predominado en nuestra sociedad. Pero es que, además, siendo él (Mario) el único varón de este grupo, me resultaba muy difícil intentar usar el lenguaje inclusivo: “las jóvenes y el joven” o “las muchachas y Mario” o, para que nadie se sintiera excluido, en todo momento mencionar los nombres.

Este momento, creo, fue uno de los pasos fundamentales para iniciar una convivencia más clara y mejor ejecutada que la que teníamos anteriormente, marcando así las bases de esta comunicación que debemos tener con Fe y Alegría, la institución que nos vio crecer.

 

En esa misma ocasión, conscientes de las múltiples responsabilidades y las diversas actividades que todos tenemos, acordamos encontrarnos virtualmente una vez al mes. Y, por supuesto, lo calendarizamos. Pero, también, acordamos “ponernos al tiro” una vez a la semana (los viernes, de 6 de la tarde a 9 de la noche), a través de WhatsApp, para compartir lo más significativo de lo que ha sido la semana.

 

Lo del WhatsApp lo hemos venido cumpliendo. En la medida en que cada una vamos pudiendo, nos conectamos y compartimos un resumen de cómo ha sido la semana. Eso ha sido hasta ahora, en este primer mes de “resetear” nuestros modos de acompañar. Hasta ahora ha sido eso. Un resumen breve de la semana. No sé si ya con eso las cipotas… ¡y el cipote!... se sentirán satisfechos. No hay la menor duda que el acompañamiento fundamental es el que se les da, corazón a corazón, en Puebla misma. Lo virtual nunca va a competir contra eso. Con todo, espero que esta comunicación semanal ayude a que las jóvenes se sientan igualmente acompañadas desde aquí. Iremos evaluando y “buscándole los modos” para que estas jóvenes se sientan siempre muy amadas e impulsadas para elevar el vuelo y alcanzar todas las metas que se propongan.

 

Los dificultades de este medio de comunicación claramente son notorias. Esto nos ha llevado, como jóvenes y representante de Fe y Alegría, a asumir ciertas responsabilidades en este ámbito; ya que, como bien dice el padre, la comunicación es mejor “face to face”. Es decir, tenemos que ser más abiertos a ciertas cosas y formar bases de convivencia. Por ende, es importante que sigamos caminando juntos. No ha sido fácil nuestra comunicación, pero como jóvenes estamos con toda la disposición de intercambiar ideas y cultivarlas para que funcione.

 

Creo que también otra dificultad ha recaído en nuestras familias de origen. Como es de suponerse, tienen ciertas preocupaciones e inquietudes que los jóvenes no somos los adecuados para resolverlas. En ese sentido, el padre ha tenido la idea de reunirse con ellos para tener un mejor diálogo sobre nosotros. No ha sido fácil y no digo que ha sido mala la experiencia; más bien somos humanos en una nueva época y nos tenemos que adaptar a las nuevas formas de comunicación. De nuestra parte está toda la disposición y la confianza hacia el padre y esperamos seguir teniendo buenos resultados.