Por María del Pilar Salazar

Puente Ciudadano, A.C.

Estamos por terminar uno de los años más críticos y complicados a nivel mundial. En el año 2020 tuvimos que hacerle frente a una pandemia. Tuvimos que aprender a quedarnos en casa, a reconectar con nuestras familias y a reconocernos nuevamente en estas nuevas dinámicas sociales, muchas de las cuales transcurrían en el plano virtual.

Aunque la pandemia ocupa gran parte del espacio noticioso, es importante recordar que el año comenzó con incendios forestales gravísimos, y termina con los estragos que potentes huracanes dejan en la región. La vacuna contra el COVID-19 se vislumbra ya en el horizonte, pero no así una solución ante los escenarios post pandemia. La emergencia climática es un hecho latente, la violencia contra los jóvenes, las mujeres y la ciudadanía en general permanecen e, incluso, recrudecen.

Aunque la pandemia implica un hito en la historia reciente, no podemos resumir el año en este hecho. Es importante voltear a ver las resistencias configuradas previamente y durante la pandemia, tanto las distintas luchas feministas, estudiantiles, climáticas y medioambientales tienen cabida en el resumen de este año. Estas luchas son las que nos vislumbran horizontes de esperanza. Ante estos escenarios tan vertiginosos, es y será importante hacer siempre un espacio de reflexión sobre el cuidado común y el autocuidado.

Este boletín es un recuento de un gran logro de este año: la consolidación del Plan de Acompañamiento Psicoemocional para nuestros Jóvenes Promesas. También, incluimos el testimonio de una joven hondureña que ha sufrido los estragos de los huracanes recientes. Por último, cerramos el boletín con algunos deseos de nuestros jóvenes para el siguiente año. No queremos despedir el año sin desear a todos nuestros amigos y aliados,

¡unas muy felices fiestas decembrinas!

 

Por Nayeli García Zepeda

Colaboradora de Puente Ciudadano

Acompañar es un acto que permite posicionarse desde la esperanza, como una alternativa para manejar la incertidumbre que generan los cambios propios de la vida, toma aún más relevancia si  se trata del proceso de vida de una persona joven;  que se encuentra lejos de su lugar de origen, su red de apoyo y en medio de una pandemia.

Existe gran evidencia de que aprender a manejar las emociones contribuye a mejorar la calidad de vida, previene situaciones de riesgo en las y los jóvenes y permite relacionarse de manera respetuosa y empática. 

Las personas beneficiarías del programa “Jóvenes Promesas” transitan la recta final de su estancia en México y como toda experiencia que se acerca a su fin, se vuelve fundamental contar con un espacio para  escucharse, contenerse y acompañarse; es así que al identificar la necesidad imperante de brindar acompañamiento psicoemocional a los participantes, se propone un espacio dónde a través de talleres enfocados al desarrollo de habilidades socioemocionales permita el encuentro, el fortalecimiento de redes de apoyo, la definición y alcance de metas personales al mismo tiempo que se permitan experimentar, entender y manejar sus emociones, siendo líderes de su propio proceso de incorporación a las “nuevas normalidades” que la vida les presente.

Al día de hoy se han desarrollado dos talleres en los que se han revisado a través de actividades prácticas temas como el manejo de emociones y autocuidado; la respuesta de las y los jóvenes ha sido inspiradora y esperanzadora. La propuesta de trabajo es llevar a cabo talleres mensuales y sesiones individuales cuando identifiquen que así lo necesitan o simplemente requieran de un espacio íntimo.

Reconocer la importancia de impulsar una estrategia de acompañamiento en el marco del programa “Jóvenes Promesas”, me parece una iniciativa sumamente importante, aunque cada día más se propone la enseñanza del manejo de las emociones sigue siendo un tema que se minimiza en varios espacios, por eso, reconocer el esfuerzo conjunto que se ha hecho desde Puente Ciudadano A.C., para impulsar ésta iniciativa es muestra clara del compromiso genuino con la causa que les mueve.

Tenemos la responsabilidad con las juventudes de propiciar espacios tanto en la intimidad del hogar como en los espacios públicos que les permitan reconocimiento, expresión y participación.

“Nadie se salva solo, nadie salva a nadie. Todos nos salvamos en comunidad” Paulo Freire.

 

 

 

Por Siria Nazaret Cubillo

C.E.B. “Dos de Marzo”

Centro Asociado a Fe y Alegría 

Este año ha sido muy difícil ya que con la pandemia mis clases tuvieron que ser virtuales, reuniones, talleres igual virtuales y era muy complicado. Igual el acostumbrarnos a usar mascarilla y el lavado constante de manos. Además, el pasado mes de noviembre fue un mes de mucha tristeza ya que el paso de los huracanes ETA y IOTA  dejó destrucción en Honduras y a muchas personas sin hogar.

La pandemia ha tenido muchos efectos, ya que antes mis clases eran presenciales ahora por la pandemia tienen que ser virtuales, a mis amigos ya no los abrazo ni los miro seguido porque algunos no tienen disponibilidad al internet. A lugares que acostumbrábamos ir, hoy ya no podemos, entre muchas cosas más. Mis principales retos fueron acostumbrarme a recibir clases virtuales, andar con mascarilla, el lavado constante de manos, a no ver a mis amigos presencialmente, las reuniones, los talleres de Fe y Alegría virtuales. Les he hecho frente acostumbrándome, así como he estado aprendiendo a cómo ir manejando la computadora, he aprendido mucho este año tanto como de mis clases, así como de los talleres que han ofrecido.

Los aprendizajes en primer lugar están relacionados a que no hay solo una manera de aprender. También que no hay que dejar de dar la mano al que no puede, que la opinión de uno también tiene importancia y a participar en grupo.

Para el próximo año me gustaría que el virus desapareciera, que las personas que perdieron sus bienes puedan recuperarlos, ayudar a todas esas personas que perdieron un ser querido ya sea por lo del virus o por el paso de los huracanes ETA y IOTA y seguir en los programas de Fe y Alegría.

Por Cristian Morales Trochez

Joven Promesa

 

Este año con el taller de Naye, hemos tenido muy bonitos aprendizajes. En las reuniones hemos aprendido a controlar nuestras emociones, a saber, qué es lo que estamos sintiendo y poder comprender cómo solucionar algunos problemas sentimentales o cosas que resultan en problemas.

También hemos aprendido a controlar nuestros pensamientos de manera que sea mejor y más fácil comprender lo que sentimos, pensamos y lo que queremos hacer. Trabajamos con la comunicación, la empatía y otras herramientas para saber cómo tratar a las demás personas cuando hay conflictos con algún compañero o amigo. Es bueno aprender a trabajar estos temas cuando las cosas no están bien. Es importante mantener una buena comunicación y relaciones sanas con los demás ya que forman parte de nuestro día a día. Espero es que sigamos aprendiendo y comprendiendo lo que nuestro mente y corazón oculta, para que se nos facilite la manera en la que comprendemos las cosas. El taller me ha parecido importante y necesario, quisiera seguir aprendiendo más conocimientos y sabiduría.

Una de las actividades de este mes, nos capacitábamos y estudiábamos cómo nos comportábamos al momento de sentirnos enojados o con una persona enojada. Es importante tener en mente que no todos están contentos en todo momento. En la vida de las personas pasan otras cosas, por eso estamos estudiando cómo debemos actuar ante ese problema o situación.

La manera más correcta fue analizar el problema y preguntarle a la persona si está bien, si lo hicimos enojar más, es importante ofrecer una disculpa, pues no sabíamos que estaba pasando un momento complicado, sin pelear. Esto lo pusimos en práctica a partir de una actividad en donde tuvimos que mantener en el aire una pelota. Todos teníamos que tocar la pelota por lo menos una vez sin que la pelota cayera al piso. Logramos resolverlo dialogando y poniéndonos de acuerdo. Por último, hablamos de los aprendizajes y agradecimientos de éste año, 2020.

Yo, por ejemplo, agradezco que mi familia está a salvo. Ellos viven en una de las zonas más afectadas por el huracán en Honduras. Muchas personas resultaron heridas o perdieron todo. Este año ha sido difícil, pero yo agradezco que mi familia está bien, la casa está enlodada, pero ellos están a salvo.

Deseo, para el siguiente año, que todos podamos seguir adelante y cumplir nuestros sueños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Marjorie Martínez Mejía

Joven Promesa

Creí que este año no había aprovechado tanto este tiempo como me hubiera gustado por las condiciones que engloba esta pandemia. Pero, al ponerme a pensar qué fue lo que aprendí, me sentí muy orgullosa. Las cosas que logré no son tangibles, no son cosas que se puedan medir con calificaciones o con diplomas o con otra especie de reconocimientos. Más bien, fueron muy personales: aprendí a vivir sola, ya que este año di un paso muy importante a la vida independiente y todo lo que esto conlleva. Las responsabilidades y sí, las libertades que, hasta cierto punto puedo tener por vivir sola. Las decisiones más pequeñas se convirtieron en decisiones muy grandes porque era algo que iba a marcar mi vida en corto, largo plazo, hasta mi paz.

Creo que estos aprendizajes valen oro para mí. No me había dado el tiempo para pensar en lo que la vida nos enseña en sí y, creo que en realidad aprendí mucho y sigo aprendiendo de vivir sola o, bueno, con cinco compañeros más del programa. Todas estas responsabilidades me han ayudado a crecer como persona y a formar más mi personalidad y mi futuro.

Para el próximo año, deseo seguir aprendiendo mucho más de lo que aprendí ya, tanto personalmente como académica y profesionalmente. Me gustaría seguir estudiando la universidad. Es uno de mis grandes deseos para el siguiente año, graduarme y compartir este momento con mis compañeros. Sigo deseando que mi familia esté bien y seguirlos teniendo, porque ellos y Dios son el motor fundamental de mi vida. Quiero seguir aprendiendo de todo lo que venga, de lo bueno, de lo malo. Primero Dios, que salgamos de esta situación, de la pandemia, de todo lo que esto ha traído como consecuencia, pero principalmente, deseo que todos aprendamos de esta situación para seguir creciendo integralmente y seguir mejorando como humanidad.

¡INICIATIVA CIUDADANA Y PUENTE CIUDADANO, QUIEREN  AGRADECERTE!