Por Wendy Pérez Fe y Alegría Centroamérica y

Pilar Salazar Puente Ciudadano A.C.

El Foro “Retos de las Juventudes en la Región Mesoamericana” tuvo la intención de detonar un espacio de diálogo entre juventudes originarias del Triángulo Norte centroamericano; es decir, entre jóvenes de 16 a 21 años provenientes de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Los jóvenes son miembros de dos colectivos: Jóvenes Promesas, y Red Generación 21+ configurado desde la fundación Fe y Alegría. Este espacio dialógico inició unas semanas antes del evento del 1o de octubre, ya que los jóvenes realizaron algunos ejercicios de reflexión conjunta, primero con sus compañeros de programa y después entre ambos colectivos.

 

En el caso de los Jóvenes Promesas, la preparación inició con una serie de sesiones virtuales que implican el reconocimiento de su transitar de vida durante el proyecto, desde el momento en que llegan a México hasta este segundo año en el país, así, identificaron en qué han cambiado en estos años y el gran significado personal que ello implica. Por otro lado, sus países, reconocen, también han sufrido algunas transformaciones, en algunos casos para bien, y en muchos otros para peor, principalmente a raíz de la pandemia.

 

La Red Generación 21+l, en voz de los y las jóvenes que aún permanecen en sus países trabajaron según la metodología de “Formacción para la Participacción.” A partir de círculos de diálogo identificaron algunas situaciones que les parecen problemáticas en términos políticos y sociales: temas de género, la pobreza y la desigualdad en las oportunidades para acceder a educación son los más relevantes.

 

Algunos de los puntos más importantes se relacionan con las oportunidades que alcanzaron al salir de su país: ha implicado dejar atrás el miedo y atreverse a hacer, a pensar en un futuro diseñado por ellos mismos, pero también, está el reconocimiento de las crisis de derechos humanos que existen en los cuatro países, en la precariedad laboral y escolar, en el constante hostigamiento y descrédito hacia las juventudes que, muchas veces termina en migración, desplazamiento y muerte.

 

Por último, fue muy importante que, previo al encuentro del 1o de octubre, pudieran dialogar ambos colectivos, compartiendo las discusiones e identificando retos comunes, miradas y experiencias personales para entablar una narrativa colectiva de jóvenes centroamericanos.

Estas jornadas concluyen con un muy buen sabor de boca, un acercamiento y reconocimiento de las experiencias compartidas, y un deseo de seguir discutiendo, dialogando y construyéndose como juventudes emergentes.

Por Estefanía Eridani García Olivares

Puente Ciudadano A.C.

El pasado 1o de octubre de 2020, se llevó a cabo el foro virtual “Los retos de las juventudes en la Región Mesoamericana”, organizado de manera coordinada por Puente Ciudadano y Fe y Alegría Centroamérica. El objetivo fue profundizar desde las voces de jóvenes de la Región Mesoamericana los retos que enfrentan desde su propia lectura de la realidad.

 

Este foro representó un primer esfuerzo por construir espacios de encuentro y de reconocimiento entre las juventudes, los países, instituciones educativas y, los diversos actores que miran en la cooperación educativa entre regiones, una vía para construir realidades más humanas y más justas.

 

En este espacio se encontraron diversas voces, como la de la Licenciada Sandra Enríquez Rodríguez de Bonilla, Directora Departamental del Ministerio de Educación de Guatemala en representación de Claudia Ruíz Casasola, Ministra de Educación. Quien reconoció que existen problemáticas históricas en el ámbito sociocultural y educativo que impiden que los jóvenes tengan un desarrollo satisfactorio y que, a partir de la pandemia, los problemas se profundizan; no todos cuentan con los recursos y herramientas necesarias para poder continuar. Sin embargo, a pesar de los escenarios tan complejos, se mira que uniendo lazos y esfuerzos podremos salir de todo esto.

 

Los y las participantes

El foro contó con la moderación de Renata Carvajal, estudiante de la licenciatura en Comunicación de la Ibero Puebla, quien presentó la dinámica de participación: los y las jóvenes panelistas estarían representando las voces de sus compañeros de programa y de región. Los participantes que representaron a la Red Generación 21+ fueron Bertel Ottoniel Sandoval Rodríguez, de Guatemala y Ana Cristina Calderón, de El Salvador, mientras que, por parte de Jóvenes Promesas, participaron Ana Marjorie Martínez Mejía, de El Salvador y Cristian Anael Morales Trochez, de Honduras.

El diálogo fue detonado a partir de algunas preguntas clave: ¿Cuáles son los retos que las juventudes mesoamericanas compartimos? ¿Y los retos propios que debemos afrontar? ¿Qué proponemos las juventudes respecto a nuestra participación política? ¿Qué es lo que las juventudes esperan de sus gobiernos? ¿Y de las instituciones y programas en las que participan actualmente?

 

El diálogo

Los jóvenes identificaron que la educación es un tema complicado debido a que no todos cuenta con los recursos y escenarios para poder acceder a ella, además de no contar con suficientes docentes que los ayuden en este proceso. De igual manera, no existe una gran oferta u opciones, por lo que, pareciera que ellos no tienen la posibilidad de decidir su futuro, sino que se van acoplando a las necesidades.

Un segundo gran reto es la violencia. Externaron que es un problema social que se ha normalizado y que no se le da la importancia que se debe. Bertel puntualizó que, además de la violencia contra los jóvenes, la violencia de género es algo que se afronta en gran medida en los cuatro países.

Respecto a los retos que enfrentan de manera personal, Ana Cristina resaltó la importancia del empoderamiento juvenil, ya que, a través de este, los y las jóvenes pueden redireccionar sus metas y objetivos para ser agentes generadores de cambio. Por su parte, Marjorie, mencionó que uno de los retos a enfrentar como jóvenes es el miedo a fracasar, a arriesgarse y a ser criticados o juzgados, ya que la mayoría se sienten incapaces de poder lograr sus objetivos. Ella hizo una invitación a sus compañeros a no dejarse vencer y atreverse a dar grandes pasos para ser actores de cambio.

 

Las juventudes antes y en el COVID-19

A manera de voz colectiva, se abordó el tema de la participación política juvenil. Expresaron que las opiniones de un joven no son tomadas en cuenta porque el gobierno no considera que sean capaces de promover cambios. Además, los gobiernos no brindan espacios de oportunidad que les permitan trascender en los ámbitos educativo y laboral. Cristian, observa que en su país los jóvenes se enfrentan al reto de crecer de manera acelerada debido a que el gobierno no es promotor de crecimiento económico. Esto los orilla a abandonar sus estudios y dejar atrás su etapa de juventud prematuramente. Esto les cierra oportunidades, afecta su bienestar emocional y, les arrebata sus sueños y su felicidad.

La situación por la que atraviesa el mundo se hizo presente, por lo que se les cuestionó cerca de los nuevos retos que se generaron por la pandemia. Los y las jóvenes respondieron que, si el acceso a la educación ya era difícil antes de la pandemia, con ella se complica aún más, ya que no todos tendrán la posibilidad de insertarse en las nuevas modalidades de estudio. Esto incrementa de manera severa la deserción escolar y, lo que es peor, los gobiernos no promueven propuestas que los ayuden a no abandonar sus estudios.

 

Intervenciones del público

Guillermo Yrizar, en representación del Instituto de Derechos Humanos “Ignacio Ellacuría,” les dio a conocer que no están solos, pues desde las instituciones jesuitas hay un compromiso por ayudar a la formación de jóvenes consientes, competentes, compasivos y comprometidos. Les invitó a seguir manifestando sus inquietudes para ser visibilizados y apoyados.

Por su parte, Juan Pablo Rayo, de la Federación Fe y Alegría, hizo hincapié en que las juventudes son clave para la transformación social, pues hay un poder transformador en ellos. Añadió que los jóvenes a través del discurso y decisiones inciden políticamente y mencionó que se necesita entender el funcionamiento de los gobiernos y la dinámica social, económica y educativa para que los cambios surjan y sean posibles.

Mario Tejeda, miembro del Programa Jóvenes Promesas en México, respondió a una pregunta realizada por una participante del público sobre el tema de la situación migrante: la migración para él es una oportunidad, es un beneficio que permite un crecimiento, además de ser una herramienta que promueve la interculturalidad.

La conclusión: peticiones a instituciones y gobiernos

Para contestar a la última pregunta y terminar con el foro, los y las jóvenes externaron que les gustaría que existieran más talleres en donde les enseñaran oficios. Por otro lado, comentaron que les gustaría seguir contado con espacios de dialogo para seguir siendo voceros de todas las juventudes de su país. Ana Cristina, Bertel, Marjorie y Cristian cerraron su participación con palabras de agradecimiento y de orgullo.

 

Las palabras de clausura estuvieron a cargo de los directores de cada institución que hace posible Jóvenes Promesas. Carlos Heredia (CIDE) señaló que los Jóvenes Promesas son chicos sobresalientes en sus estudios, mencionó que son ellos los que hacen posible la construcción de una nueva narrativa a través de una red cooperativa que logra que las metas y sueños de los jóvenes se hagan posible.

 

El Padre Miquel Cortes S.J (Fe y Alegría Centroamérica) resaltó la importancia de incentivar la participación de las juventudes ya que, a través de ella se hace posible el reconocimiento de sus problemáticas para acompañarlos y guiarlos. Señaló que es importante hacerles ver que gozan de derechos que los respaldan y que permiten tejer lazos sociales que disminuyen las problemáticas por las que atraviesa.

 

Por su parte, Elio Villaseñor (Puente Ciudadano A.C.) resaltó dos posturas de los jóvenes: la primera, el coraje y la actitud de enfrentar. La segunda el ser actores públicos, ya que demuestran buscar ser parte de la solución y del cambio. Reflexionó en la importancia de reforzar estas posturas para poder enfrentar los retos de la vida. Cerró su participación recordándoles que las instituciones han tenido la tarea de acompañar, reforzar y entender esta nueva narrativa que hace posible que los jóvenes puedan ser visibilizados.

 

Este evento fue, sin duda, un espacio lleno de experiencias, reflexiones, pensamientos; el lugar que permitió a estos jóvenes expresar su realidad y su proceso de afrontamiento. Fue un evento que hizo ver que las juventudes son la esperanza, la mirada y el presente y futuro prometedor de nuestras sociedades.